El de este año siempre lo recordaré. Mi padre salvó la vida a 12 personas. No, él no es Superman, ni Aquiles, pero se arriesgó por la vida de otros. ¿Tú lo harías? Sí, seguramente sí. Pero él tuvo la posibilidad de ponerlo en práctica. En su dietario vital lo llevará siempre escrito.
Encontró una patera, con 12 argelinos que llevaban 4 días a la deriva; habían perdido el motor de "la embarcación" debido al fuerte oleaje.
Dio la causal casualidad de que mi padre se encontraba pescando con su amigo allí, a unas 10 millas de la costa.
Unos gritos, unas miradas, un pinchazo interno tremendo. Sobresalió la empatía humana.
Ellos no fueron grandes héroes para recordar; ellos no van a tener más reconocimiento que el de la gente que les conoce, ¿pero es que eso es poco? En los tiempos que corren, eso es demasiado.
La alegría de esas personas al ver que les habían salvado la vida. Sus ojos, sus sonrisas, sus agradecimientos en lengua extraña pero universal. Gracias.
Este 13 de Octubre no estará en ningún libro de grandes hechos universales, pero sí en mi diario, sí en mi experiencia personal.
Fueron grandes héroes anónimos pero reconocidos por unos pocos. Esos pocos lo recordaremos siempre. Un día escuché que un héroe no tiene que vencer. Un héroe no tiene que ser grandioso. Un héroe puede ser una persona normal capaz de sobrepasar eventos extraordinarios con gracia y dignidad.