Barcelona..

miércoles, 9 de noviembre de 2011

En los sueños comienza la responsabilidad

Con dinero puedes comprar casas, pero no un hogar;
con dinero puedes comprar un reloj, pero no el tiempo;
con dinero puedes comprar una cama, pero no un sueño;
con dinero puedes comprar un libro, pero no el conocimiento;
con dinero puedes comparar la fama, pero no el respeto;
con dinero puedes comprar a un médico, pero no la salud;
con dinero puedes comprar sangre, pero no la vida;
con dinero puedes comprar sexo, pero no el amor.

Intentemos comprarlo todo con amor, con vitalidad saludable, siempre desde el respeto, en un tiempo en el que soñamos despiertos, dormidos y en duermevela, rodeados de gente que nos quiere, que nos cuida, gente que de verdad se preocupa. Yo lo haré, pero si lo hago yo sola quedará en vano..

Un día leyendo a Stephen Covey... el ser humano es capaz de tomar decisiones basándose en sus valores. La facultad de elegir el rumbo de nuestra vida nos permite reinventarnos a nosotros mismos, cambiar nuestro futuro e influir con fuerza en el resto de la creación.
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lunes, 17 de octubre de 2011

Un héroe lo es en todos sentidos y maneras, y ante todo, en el corazón y en el alma.

Los 13 de Octubre siempre han sido días para recordar; Nerón es proclamado emperador tras la muerte de Claudio envenenado, George Washintong pone la primera piedra de La Casa Blanca... pero por ejemplo, en Roma este día nunca llegó a existir ya que el papa Gregorio XIII decretó el calendario gregoriano en sustitución al juliano, y de la noche del 4 de octubre pasará al 15 de octubre.
El de este año siempre lo recordaré. Mi padre salvó la vida a 12 personas. No, él no es Superman, ni Aquiles, pero se arriesgó por la vida de otros. ¿Tú lo harías? Sí, seguramente sí. Pero él tuvo la posibilidad de ponerlo en práctica. En su dietario vital lo llevará siempre escrito.
Encontró una patera, con 12 argelinos que llevaban 4 días a la deriva; habían perdido el motor de "la embarcación" debido al fuerte oleaje.
Dio la causal casualidad de que mi padre se encontraba pescando con su amigo allí, a unas 10 millas de la costa.
Unos gritos, unas miradas, un pinchazo interno tremendo. Sobresalió la empatía humana.
Ellos no fueron grandes héroes para recordar; ellos no van a tener más reconocimiento que el de la gente que les conoce, ¿pero es que eso es poco? En los tiempos que corren, eso es demasiado.
La alegría de esas personas al ver que les habían salvado la vida. Sus ojos, sus sonrisas, sus agradecimientos en lengua extraña pero universal. Gracias.
Este 13 de Octubre no estará en ningún libro de grandes hechos universales, pero sí en mi diario, sí en mi experiencia personal.
Fueron grandes héroes anónimos pero reconocidos por unos pocos. Esos pocos lo recordaremos siempre. Un día escuché que un héroe no tiene que vencer. Un héroe no tiene que ser grandioso. Un héroe puede ser una persona normal capaz de sobrepasar eventos extraordinarios con gracia y dignidad.

domingo, 16 de octubre de 2011

El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va

Dijo un día Theodore Roosevelt que en cualquier momento de decisión lo mejor es hacer lo correcto, luego lo incorrecto, y lo peor no es no hacer nada.
Para mí, el poder de decisión es de los mayores poderes que tenemos en nuestra personalidad; ahora nos preguntamos: -¿Si te dieran un poder de las Embrujadas cuál te pedirías?, ¿Qué poder te gustaría tener si fueses un personaje mágico? Estoy segura de que tiempo atrás alguien cruzó todos los dedos de su cuerpo y rezó muy fuerte pidiendo el poder de decidir libremente.
Ahora al rojo, ahora al negro, ahora todo, ahora nada, ahora voy y ahora vengo. Ahora decido quererte, ahora ya no te quiero. Ahora eres mi amigo, ahora una persona sin más en un mundo lleno de personas sin más. Ahora te lo digo, ahora me lo callo.
Hay decisiones fáciles y decisiones difíciles. Un simple ¿qué me pongo hoy? puede ser una decisión fácil un día cualquiera, pero también puede ser decisiva ante un acontecimiento importante, y toda nuestra vida se forma a base de decisiones. Ahora sí, ahora no.
Que yo esté sentada enfrente del ordenador es mi decisión, que yo quiera pasar el resto de mi vida con esa persona es mi decisión, que yo no quiera separarme nunca, nunca de ellos es mi decisión, y mandarlo todo al traste también sería mi decisión.
Qué importantes nos sentimos cuando decidimos, pero muchas veces nos puede el orgullo, el egoísmo y no pensamos qué consecuencias puede tener nuestra decisión. -¿Qué más da?, mando yo-.
Me gusta que la gente decida, que tenga ese criterio vivo, que sean críticos y coherentes con sus propias decisiones, que si es "all in" sea "all in", que si es "no, no y no", sea "no, no y no", que si dices que vienes, vengas; y si dices que te quedas, nunca te muevas, que un siempre sea para siempre, y que si no quieres, nunca quieras.
Pero me da pena, me entristezco... yo soy tan indecisa. Y a veces un "all in" se convierte en un "no, no y no", y digo que voy y nunca llego, o ese "siempre" se transforma en "sometimes".
Quizá haya gente que tema sus decisiones, que no lo tenga del todo claro, que no sepa qué hacer. Un llamamiento a la posibilidad de dudar, de no tenerlo todo tan claro, de pensar en las consecuencias de tu decisión, de barajar las posibilidades... de decidir algo y luego arrepentirse, porque quien no se haya arrepentido nunca de una decisión que tomó algún día, por tontería que fuera, que tire la primera piedra.
El hombre que pretenda verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide. Henry. F. Amiel.

sábado, 15 de octubre de 2011

Libertad, libertad, sin ira libertad...

No me hago a la idea de que todavía en el siglo que vivimos haya gente sin libertad, sin ese poder libre de decisión. ¿Quién no ha querido alguna vez ser pájaro para volar y evadirse y...y... y estar tan lejos...? ¿O estar aquí pero poder decir eso que quieres, poder hacer eso que anhelas, poder, poder, poder y hacer...?Yo también lo quise alguna vez. Libertad de expresión, libertad de decisión, libertad de acción, libertad de pensamiento, libertad de religión, libertad de culto, libertad de conciencia, libertad de reunión, libertad de prensa, libertad de trabajo... Libertad para todos, ¡¡quiero un mundo sin coordinados ni subordinados, quiero un mundo libre!! Yo lo tenía tan claro... Tan claro hasta que leí una noticia de prensa en un periódico en la que un asesino defendía su asesinato como un derecho del hombre, el de la libertad. Una lágrima, sin remediarlo, se deslizó por el tobogán de mi mejilla. Y si libertad es querer, y él quería matar, lo hizo. Sin más. Psicópata. Demente. Neurótico. Desequilibrado. Imbécil. Pobre. Asqueroso... pero sobretodo Egoísta.
Tras esto, todos mis esquemas se nublaron, no se borraron pero ya no lo veía todo con esa claridad de antes. "La libertad de uno acaba donde empieza la de los demás", me enseñaron un día. ¿Es que esa persona no tenía derecho a la libertad de la vida?, ¿Es que a la otra no le dieron el poder de la libertad, de "hacer lo que quieras"?
El ejemplo del asesino es muy drástico, pensemos en algo más cercano, un niño insultado a su hermano. -Eres estúpido- -¿?.-, -Es libertad de expresión, mamá-.
Y respiras. Y piensas. Y te asustas. Y entonces llegas a pensar que el mundo necesita una libertad con educación, una educación basada en la buena moral, una educación basada en el respeto, una educación basada en el amor entre las personas. Pero ¿quién educa? ¿hay que educar a los docentes? Docente puede ser un profesor, los padres, tus amigos, la sociedad... Educar es, de alguna forma, manipulación, buena o mala, depende; pero ya estás enseñando lo que quieres, de la forma que quieres, ¿eso es libertad?
Necesito vivir en un mundo libre, pero hasta que la sociedad no llegue a convenio y todos tengamos una misma idea de la palabra... Me tocará aguantar la libertad de expresión del que insulta, la libertad de acción del que mata, la libertad de decisión del que abandona, la libertad de pensamiento del que critica... Aun así, con todo me siento bien, el mundo cambia, el mundo evoluciona. Cada vez hay menos palabras tabú en nuestros diálogos, cada vez la gente es más libre, más independiente y eso me gusta. Quiero hacer un grito a la libertad. SEAMOS PERSONAS LIBRES TODOS, TODAS, PERO ANTE TODO, SEAMOS PERSONAS.

Laura.

domingo, 31 de julio de 2011

Y SIN MÍ, ¿QUÉ QUEDA?

Hay gente que no me quiere ni ver y sin embargo otros se mueren por saber de mí.



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Hay gente a la que solo con pensarme, pongo nerviosa y otra a la que con una mirada, desespero.




Personas hay que me odian por ser quien soy, porque se creen mis esclavos, porque lo quieren ser, porque les costará dejar de serlo si un día lo fueron.




Personas hay que me ensalzan alabándome, les fascina mi presencia en sus vidas, me llevan con ellos eternamente, no quieren que desaparezca de sus caminos, no quieren imaginar qué sería de ellos sin mí.




Pero personas hay que no me conocen, que pueden vivir con mi ausencia, que no saben ni siquiera que existo…







Cada mañana, un sinnúmero de gente me da los buenos días de modos diferentes… algunos contentos, me miran, sonríen, se alegran de verme a su lado. Otros, por el contrario, se irritan al mirarme, se enfurecen cuando se dan cuenta de que sigo allí, de que no me moví…de que mi presencia no fue un simple sueño más que añadir en su lista de pesadillas y opresiones. También están los que al tomar la mañana hacen como si no estuviera, les saludo, y ellos no quieren ni echar un vistazo, hacen como si no me hubieran percibido…







Aunque no quieran darse cuenta, soy yo quien decide gran parte de sus vidas, quien las maneja y condiciona, quien dice cuando principian y concluyen sus sueños y sus pesadillas, sus ratos buenos y malos, su tiempo de tristeza, sus ratos de alegría, quien les avisa de que ya terminó o de que se den presteza por llegar a tiempo, quien corta sus tardes de juegos y quien manda que empiecen.




Provoco tensión en un examen, nervios en una cita, angustia si no corro, y vértigo si voy demasiado deprisa.




Soy para todos igual, el mismo, y sin embargo cada uno me interpreta de forma distinta, no decidí ser quien soy, y me aterroriza pensar qué haría yo si tuviera tanta presión como ellos, mando a reyes y nobles, a campesinos y criados, a empresarios y profesores, a niños y a ancianos.




Estoy en tu vida, igual que en la de otra persona, y aunque no te des cuenta, o no lo quieras ver, tú también formas parte de este círculo.




Muchos me han desafiado, intentando resistirse a mí, pero les dejé sólo dos elecciones para acabar conmigo: una, marcharse lejos, muy lejos, a un lugar tan remoto que no sepan ni donde se encuentran, o dos, no relacionarse con otras personas que estén bajo mi precepto, cumpliendo mis estrictas normas.




Enfurezco a la gente que está a gusto, y alegro a esas personas que lo están pasando mal. Soy exigente, riguroso y directo, claro, fiel y exacto, no fallo, no me equivoco, y si algún día lo hiciera sería lapso tuyo y sólo tuyo, de no mantenerme actualizado, lo siento…soy perfecto.




Y es eso lo que provoca la envidia, la rivalidad, la admiración y los celos entre vosotros.







Un día, la humanidad se cansará de tenerme cerca, vendrán tras de mí, acabarán conmigo, mandarán quemarme, destruirme, y pasaré a ser parte de la historia, pero para que ese día llegue, todas las personas del mundo deberán estar de acuerdo en fragmentar y desafiar mis pautas. Cuando lo alcancen, mi “tic tac”




alterado (de quien lo quiso alterar),




recordado (si implicaba algo importante),




nervioso (si costó que llegara),




tranquilo (si no te importaba que pasara),




deseado (si, sin él te costaba respirar),




añorado (si te hizo recordar),




temido (si te asustaba qué pasaría más tarde)…




desaparecerá del mundo y el mundo a su vez, conmigo.




Os desafío.






La vida es una suma incalculable de momentos llenos de instantes únicos, en los que el tiempo es quien establece esas reglas que todos quisimos desafiar un día…